domingo, 26 de julio de 2009

Ella


No habrá nada más fuerte y profundo que la mirada de una madre, sus besos en tus mejillas, sus manos a temperatura ambiente dispuestas a colaborar con mejorar tu día...

La energía, la compasión, la empatía, sin más su entrega total; todos sus actos reflejan la calidad humana de la cual está hecha... La gracia de Dios en su fe, la dolorosa lucha contra lo que cree que está mal en tí. Sus cálidos consejos, inclusive hasta sus suaves pero amargas lágrimas, esas que sólo puede derramar por tu bien...

No dejes que siga en tu vida sin entregarle la tuya, que camine sin saber que tu mano está siempre cogiendo mariposas para ver sus ojos brillar y llenarse de felicidad. 

No dejes pasar un día sin hacerla sonreír, sin conseguir que llene su corazón con un poco de tu amor, no seas egoísta, su vida casi vale más que la tuya, ella colaboró con Dios gustosamente para que tu existieras....

Ámala y hazla tan feliz como puedas...


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